sábado, 17 de noviembre de 2012

¿Has encontrado tu piedra filosofal?.



La juventud eterna, el poder de convertir todas las cosas en oro, el conocimiento absoluto del pasado y del futuro, del bien y del mal, todo ello lo podía conseguir quien encontrara la piedra filosofal, que gracias al fenómeno de la transmutación, permitía cambiar la naturaleza de un elemento mediante alteración de sus cualidades.

Pero al parecer nadie la ha encontrado aun, porque como sabéis tal piedra no existe.

Pero sí que existe aunque no sea en sentido literal y la podemos encontrar muy cerca de nosotros. Para ello, solo tenemos que experimentar las emociones positivas (alegría, gratitud, serenidad, esperanza, orgullo, diversión, inspiración, respeto y amor), con mayor frecuencia.

El esfuerzo, merece la pena porque como explica y demuestra Shawn Achor en su libro “La felicidad como ventaja”, http://bit.ly/S59lSq, la felicidad es precursora del éxito y no al revés. El optimismo potencia el rendimiento, y conduce a los mayores logros.

El único motor de la felicidad es el humor positivo en el presente y la visión positiva en el futuro. Y sobre estos parece que tenemos más control del que creíamos, ya que esperar un resultado positivo aumenta la probabilidad de que se dé. Estar abierto a las posibilidades, como ha mostrado en sus trabajos Richard Wiseman (“Nadie nace con suerte”) http://bit.ly/akaAKO, hace que podamos aprovechar mejor las oportunidades y podamos obtener un resultado favorable.

Esta proyección realista de nuestros deseos, que podemos denominar “codificación selectiva” es nuestra piedra filosofal. Pero no hay que confundir esta capacidad entrenable de ser más adaptables, con el optimismo visionario o con fantasear con resultados milagrosos. Si lo hacemos habremos encontrado una piedra fisosofal-sa.

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