domingo, 23 de septiembre de 2012

Androgogía versus pedagogía.


El hecho de que los adultos no aprendemos igual que los niños, parece que se olvida cuando diseñamos y programamos la formación para directivos.

La mayoría de las intervenciones formativas dirigidas a adultos, se han diseñado teniendo en cuenta los principios del aprendizaje infantil. 

Tener en cuenta los principios del aprendizaje adulto (Androgogía), que son diferentes a los que regulan el aprendizaje infantil (pedagogía), quizá nos ayude a entender mejor estos resultados y a diseñar acciones de formación más efectivas. 


Malcolm Knowles (1988), que acuño el término de “androgogía”, en su trabajo “el arte y la ciencia del aprendizaje adulto”, establece que el adulto posee sus propias reglas de juego a la hora de aprender y que se basan en que están presionados por el tiempo, están orientados a conseguir metas, traen a la situación de aprendizaje conocimientos y experiencias previas, tienen un interés limitado en determinados tipos de información, tienen diferentes niveles de motivacion y diferentes estilos de aprendizaje.

Los programas más efectivos, deben incorporar estos principios del aprendizaje adulto para fomentar el pensamiento estratégico y otras capacidades complejas y críticas para aprender (Collins, 2001). ¿Por qué no lo tenemos en cuenta?.

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