lunes, 25 de junio de 2012

¿Es eficaz la formación en el aula?.



Parece que la formación en el aula, no es la mejor manera de desarrollar el potencial para dirigir. 

Según el Consejo de estadísticas laborales de los Estados Unidos y educational development center (1998), el 70% de lo que los empleados sabían acerca de su trabajo, no lo habían aprendido mediante acciones formativas, sino mediante el aprendizaje informal adquirido en su trabajo. 

El aprendizaje más efectivo no se realiza en cursos sino mediante el desempeño de determinados tipos de trabajos (McKinsey Quarterly Report, citado por Guadalupe Fernández, 2002) que implican asumir un nuevo rol de mayor responsabilidad, hacerse cargo de un nuevo proyecto de gran visibilidad y envergadura o asumir un puesto de responsabilidad en un país extranjero. El talento directivo no se enseña en las aulas, se aprende a través de experiencias profesionales. 

La formación en el aula debería ser solo parte de las iniciativas de desarrollo directivo y la menos crítica. Esto quizá tenga que ver con nuestra manera de aprender las cosas dentro y fuera del aula. En el aula utilizamos más el aprendizaje intelectual (conocimientos), que se lleva a cabo en la corteza cerebral. Fuera el aula, cuando queremos aprender nuevos hábitos, utilizamos más el aprendizaje emocional que además de la corteza, involucra al sistema límbico (zona más primitiva del cerebro asociada a nuestras reacciones instintivas y rápidas). 

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